El déficit de hierro o anemia ferropénica se produce porque la médula ósea no dispone de hierro, uno de los componentes necesarios, junto con la vitamina B12 y la eritropoyetina, para la formación de glóbulos rojos. Esto es debido a que hay un consumo insuficiente de alimentos ricos en este mineral o por el hecho de encontrarse en una etapa de la vida en la que el cuerpo necesita más cantidades de este nutriente de lo habitual; por ejemplo, en la edad de crecimiento o durante el embarazo.

Otras causas del déficit de hierro pueden ser los períodos menstruales frecuentes, prolongados o abundantes. Asimismo, en ocasiones se debe a que el cuerpo no hace un buen trabajo absorbiendo este mineral.