La quimioterapia1 consiste en el uso de fármacos citotóxicos (que matan las células), solos o en combinación con otros fármacos para tratar el cáncer. Funciona interrumpiendo o ralentizando el crecimiento de las células cancerosas que crecen y se dividen rápidamente, pero también puede dañar a las células sanas. El daño a las células sanas puede provocar efectos secundarios que normalmente mejoran o desaparecen cuando termina la quimioterapia. La finalidad de la quimioterapia puede ser:

Curativa

Cuando destruye las células cancerosas hasta el punto de que ya no pueden detectarse en el organismo y no vuelven a crecer.

Controlar el cáncer

Cuando impide que el cáncer se extienda, ralentiza su crecimiento o destruye células cancerosas que se han extendido a otras partes del cuerpo.

Reducir los síntomas del cáncer (lo cual se conoce como cuidados paliativos)

Cuando disminuye los tumores que provocan daño o presión.

Los tumores malignos pueden responder mejor o peor a los diferentes fármacos utilizados en quimioterapia. Un mismo fármaco puede ser utilizado en el tratamiento de diferentes cánceres variando su dosis o asociándolo a otros fármacos diferentes.

La elección del tipo de fármaco o combinación de fármacos y sus dosis varía en función de diferentes factores, como el estado del paciente, el historial de enfermedades previas, el tipo de tumor o la fase en la que se encuentre la enfermedad.

¿Cómo se administra? 2

La quimioterapia se administra en forma de ciclos que alternan un período de administración y otro de descanso hasta el siguiente ciclo de tratamiento. Los descansos entre tratamientos son fundamentales para que las células sanas del organismo se recuperen. Existen dos vías fundamentales de administración de la quimioterapia: oral e intravenosa. 

Vía oral

Estos fármacos suelen tomarse en forma de sobres o comprimidos. Los pacientes que son tratados por esta vía solo tienen que desplazarse hasta el hospital para efectuar el control periódico de su tratamiento.

 

Vía intravenosa

Estos fármacos suelen administrarse por vía endovenosa (generalmente por el brazo por infusión). En ocasiones suelen utilizarse catéteres (un tubo muy fino, largo y flexible) que permiten acceder desde una vena periférica a otra más gruesa localizada en el tórax o en la aurícula. Los catéteres suelen utilizarse para evitar pinchar repetidamente las venas del brazo o que la quimioterapia pueda causar inflamación local (flebitis). También se utilizan en pacientes que reciben tratamiento de forma continuada (infusión continua).

 

En muchas ocasiones el catéter está unido a un reservorio o port-a-cath (es un disco redondo de plástico o metal) que se introduce subcutáneamente en el tórax del paciente y permite administrar la quimioterapia de forma programada. Estos dispositivos no suelen ser molestos ni dolorosos, aunque en caso de sufrir cualquier síntoma o molestia es aconsejable acudir al personal sanitario.

¿Dónde se recibe la quimioterapia y quién la administra?1

El hospital de día es una zona del hospital con personal cualificado que está diseñada para la administración de este tipo de terapias. La administración de la medicación suele llevar unas horas y, una vez finalizada la administración, el paciente puede regresar a su casa hasta el siguiente ciclo de quimioterapia.

El oncólogo es el que indica y prescribe el tratamiento quimioterapéutico basándose en el estado general y la analítica del paciente. El farmacéutico prepara el suero con las combinaciones de fármacos y dosis aconsejadas por el oncólogo y los DUE (diplomados universitarios de enfermería) son los encargados de colocar la vía y el sistema de infusión por el que se administrará la quimioterapia.

Otros tratamientos asociados a la a quimioterapia

La quimioterapia se puede asociar a otro tipo de tratamientos como la cirugía, la radioterapia, los anticuerpos monoclonales, la inmunoterapia, la hormonoterapia, entre otros, lo cual está consiguiendo grandes avances en el control del cáncer. Dependiendo del momento en el que se administre la quimioterapia, podemos hablar de:

Tratamiento adyuvante

Por ejemplo, la administración de quimioterapia cuando se ha extirpado el tumor se hace con la intención de eliminar posibles micrometástasis que puedan existir.

Tratamiento neoadyuvante

Por ejemplo, la quimioterapia antes de la intervención quirúrgica. Se hace para reducir el tamaño del tumor y conseguir así que sea operable, o para que la cirugía sea menos agresiva.

Quimioterapia concomitante

Se administra de forma simultánea a la radioterapia. Realizar al mismo tiempo un tratamiento sistémico y local aumenta la eficacia terapéutica.

El oncólogo decidirá cuál es el mejor momento para iniciar la quimioterapia y si es necesario asociarla o no a otro tratamiento.

¿Cada cuánto es necesario administrar la quimioterapia?2

La duración y la frecuencia de los ciclos de quimioterapia son variables y dependen de factores como, por ejemplo, el tipo de fármacos y su combinación, pudiendo influir también el tipo de tumor y la tolerancia del paciente al tratamiento.

Existen tratamientos que se administran con una frecuencia semanal, otros cada 15 días y otros mensualmente. El tiempo de infusión también puede variar y durar desde 15-30 minutos hasta varias horas e incluso días.

Junto a la quimioterapia, con frecuencia se administran otros fármacos con el objetivo de mejorar su tolerabilidad, como por ejemplo antieméticos (que impiden las náuseas y vómitos), corticoides o antihistamínicos. El oncólogo también puede recomendar seguir el tratamiento antiemético durante los días siguientes a la quimioterapia. Es importante consultar al personal sanitario a fin de aclarar cualquier duda sobre el tratamiento.

¿Cuánto dura el tratamiento con quimioterapia?2

El tipo de tumor y la fase del tratamiento determinan la duración de la quimioterapia. Las quimioterapias neoadyuvantes o adyuvantes suelen tener un tiempo predefinido de duración. En estadios más avanzados de la enfermedad la duración de la quimioterapia puede ser impredecible, dependiendo de factores como la tolerancia al tratamiento, el estado del paciente o la respuesta al tratamiento.

¿Cómo saber que el tratamiento está siendo eficaz?2

El oncólogo es el responsable de solicitar las pruebas que, durante o tras el tratamiento, permitirán saber si el tumor ha respondido o no al tratamiento. La intensidad de los efectos secundarios asociados a la quimioterapia no está relacionada con la respuesta del tumor al tratamiento. Es importante conocer cuáles han sido los resultados de las pruebas y cómo evoluciona la enfermedad con el tratamiento.

¿Se puedo llevar una vida normal mientras estoy recibiendo quimioterapia?2

Los efectos secundarios asociados a la quimioterapia (cansancio o malestar, entre otros) pueden condicionar las actividades cotidianas. Estos efectos dependen de:

El tipo de quimioterapia y la dosis administrada.

La existencia de enfermedades previas que pueden empeorar los síntomas, por ejemplo, la diabetes.

Algunos efectos secundarios o su intensidad pueden variar entre una persona u otra.

Es recomendable reducir el ritmo de trabajo y descansar durante los días posteriores a la administración de quimioterapia.

Niña abraza a mujer con cáncer

¿Cuáles son los efectos secundarios de la quimioterapia?1

La La quimioterapia actúa destruyendo las células cancerosas, pero también las células sanas. Los efectos secundarios o complicaciones del tratamiento anticanceroso son resultado de un efecto indeseado sobre estas células normales del organismo.

Los efectos secundarios más frecuentes son: disminución de células sanguíneas, náuseas, vómitos, pérdida del cabello y cansancio. Algunos efectos secundarios pueden ser transitorios o simplemente molestos. Otros, como la reducción de los glóbulos blancos y las infecciones derivadas, pueden ser más serios. Afortunadamente, en los últimos tiempos se ha progresado mucho en la prevención y el control de los efectos secundarios asociados al tratamiento del cáncer.

Pérdida del cabello2

No todos los tratamientos de quimioterapia producen caída del cabello. El grado de afectación capilar puede variar desde una leve escasez hasta una calvicie completa, y afectar al cuero cabelludo, los párpados y las cejas, las piernas, las axilas y la zona púbica.

La caída del cabello suele producirse dos o tres semanas después del primer tratamiento de quimioterapia. La cantidad de pelo que se pierde depende del tipo de fármaco que contenga la quimioterapia. El pelo vuelve a aparecer de nuevo a las dos o tres semanas de haberse finalizado el tratamiento. El color y la textura (rizado o liso) del nuevo pelo pueden ser diferentes a como eran antes del tratamiento.

 

Es importante recordar que la caída del cabello es transitoria y que el pelo volverá a crecer. Mientras tanto, estos son algunos consejos para sobrellevarlo mejor:

  • Cortarse el pelo antes de que empiece a caer. La experiencia de perder el pelo a veces es peor que sobreponerse una vez cortado.
  • Probar una peluca antes de perder el pelo, especialmente si se desea que se ajuste al color natural.
  • Los sombreros y los pañuelos para la cabeza son buenas alternativas o complementos para una peluca.
  • Es importante cubrirse la cabeza o usar protección solar en el cuero cabelludo, ya que la piel que había estado cubierta de pelo puede ser especialmente sensible a los rayos del sol.
  • Tener especial cuidado con el pelo que vuelva a crecer. Evitar las sustancias químicas o colorantes.

Cansancio1

La quimioterapia puede producir cansancio. Existen muchas causas, pero normalmente se debe a una anemia causada por el tratamiento y puede tratarse.

En este sentido, es importante planificar las actividades diarias de acuerdo con el estado de ánimo del paciente, intercalando períodos de descanso durante el día, con la frecuencia necesaria.

 

Referencias bibliográficas
  1. Qué es la quimioterapia: https://www.cancer.net/es/desplazarse-por-atención-del-cáncer/cómo-se-trata-el-cáncer/quimioterapia/qué-es-la-quimioterapia

  2. AECC: Qué es la quimioterapia: https://www.aecc.es/es/todo-sobre-cancer/tratamientos